¿POR QUÉ PERJUDICA FUMAR?

El humo del tabaco es una mezcla de gases y gotitas microscópicas de alquitrán en las que se han identificado más de mil compuestos diferentes.

Las sustancias químicas que tienen importancia para la salud pueden clasificarse en:

1. Carcinógenos: presentes en todo tipo de alquitrán, producen mutaciones en las células convirtiéndolas en cancerosas.

2. Irritantes: desencadenan el reflejo de la tos, producen un estrechamiento de las vías respiratorias, aumentan la secreción de moco en los bronquios y destruyen todos los sistemas de defensa que existen en la mucosa (la "membrana" que recubre por dentro las vías respiratorias) facilitando las infecciones crónicas.

3. Nicotina: afecta al sistema nervioso y causa la dependencia farmacológica del tabaco. Acelera el corazón, constriñe las arterias y por tanto aumenta la presión arterial, aumenta la liberación de grasas hacia la sangre (facilitando la arteriosclerosis) y aumenta la adherencia de las plaquetas (mayor riesgo de trombosis).

4. Gases tóxicos: son varios, pero el más peligroso es el monóxido de carbono (CO). Este gas se une a las moléculas de hemoglobina (las encargadas de transportar el oxígeno) disminuyendo de esta forma la capacidad de la sangre para oxigenar el organismo, facilitando así la degeneración de todos los tejidos del cuerpo.

Todas estas sustancias son agentes que pueden desencadenar la aparición de enfermedades como:

a) Cáncer pulmonar: hoy está claramente demostrada su relación con el tabaco. Es 20 veces más frecuente en fumadores que en no fumadores.

b) Otros cánceres que son mucho más frecuentes en los fumadores, como el de boca, laringe, esófago, vejiga y páncreas.  

e) Bronquitis crónica y enfisema pulmonar: ambos son procesos que van destruyendo paulatinamente el pulmón, y por tanto, mermando la capacidad de éste para su función orgánica de eliminar los residuos gaseosos que se producen en el organismo y aportar el vital oxígeno para que éste funcione.

d) Enfermedades cardiovasculares: acelera la arteriosclerosis y aumenta la tendencia a que se produzcan trombosis, con el consiguiente aumento del riesgo de infarto de miocardio y embolia cerebral.

e) Gastritis y úlcera de estómago: mucho más frecuente y grave en los fumadores que en los no fumadores.

f) Otros trastornos: tales como la amibiopía tabáquica, que es la disminución de la agudeza visual por la acción de los gases tóxicos del humo del tabaco sobre el nervio óptico. Los hijos de madres que fuman durante el embarazo tienen menor peso al nacer y son más propensos a padecer enfermedades. A nivel bucal, aumenta mucho la patología dental (gingivitis o piorrea, dientes amarillos, sarro, etc.).

De todo lo expuesto, podemos concluir que el tabaquismo es una drogadicción a la nicotina, pero en realidad, lo que más daño casa al organismo son todas las demás sustancias que se inhalan con el humo del tabaco. Si la nicotina se suministra sola y por otras vías, por ejemplo, por absorción sublingual, el perjuicio sobre el organismo sería muchísimo menor. En este principio se basa uno de los tratamientos actuales del tabaquismo, los chicles de nicotina, que junto con una adecuada psicoterapia (individual o de grupo) es uno de los métodos que mayores éxitos está cosechando en la actualidad. Por desgracia, la mayoría de los fumadores no intentan abandonar el hábito hasta que detectan los primeros síntomas de problemas de salud. Existe un elevadísimo costo humano y social. No olvidemos que es la sociedad la que se tiene que hacer cargo, a largo plazo, de los enfermos, bien pagando los costosos tratamientos que requieren, bien soportando el importante absentismo laboral que se genera. ¿Cuántos incendios por una colilla?

Usted y yo, querido lector, deberíamos estar de acuerdo en que se está haciendo muy poco para erradicar el tabaquismo. Usted y yo tal vez podamos hacer algo. ¿Lo intentamos?