LA ENFERMEDAD MENTAL: ¿HERENCIA O AMBIENTE?

Usted, yo, y el resto de los mortales, siempre nos hemos sentido algo desconcertados ante la enfermedad, pero quizás este sentimiento se acentúa cuando se trata de la enfermedad mental.

Hasta hace relativamente poco tiempo, aproximadamente un siglo, la enfermedad mental se identificaba con lo sobrenatural (castigo divino, posesión del alma, espíritus malignos, brujería, etc.). En los últimos cien años la orientación que se le ha dado al tema ha ido siendo progresivamente más científica. Aunque han existido puntos de vista muy dispares (como el del psicoanálisis, la psiquiatría biológica, la antipsiquiatría, etc.), el enfoque actual más aceptado es el que propugna que todas las enfermedades en general, y la enfermedad mental en particular, surgen como resultado de la interacción entre el individuo (biológicamente considerado) y el ambiente.

Ya desde el momento de la fecundación, existe en nuestros genes un programa bien establecido de cómo va a ser nuestro organismo, de cómo se va a desarrollar y hasta de cómo va a envejecer. Todo está en el programa, pero, todos sabemos y la experiencia lo confirma, que dos personas con el mismo programa genético (caso de los gemelos univitelinos, los que son del todo iguales) no tienen que ser idénticos en todo, incluso a veces su desarrollo físico y psíquico es bastante diferente. Lo que ocurre es que el ambiente va dejando “huella” en el desarrollo del individuo. Por ejemplo: si unos gemelos están genéticamente programados para medir 1,80 metros y uno de ellos por alguna razón tiene un déficit de vitaminas y proteínas en el periodo de crecimiento, probablemente no alcanzará esta estatura, mientras que su hermano medirá los 1,80 metros.

Con las enfermedades sucede algo parecido. Algunas se heredan según la ley del "todo o nada", vamos, que si te toca, pues te toca. Me refiero por ejemplo al mongolismo, la hemofilia, etc. Sin embargo hay otras enfermedades en las que lo que se hereda es solamente la predisposición a padecerlas y que para manifestarse necesitan de la concurrencia de ciertos factores ambientales. Un ejemplo de estas últimas sería la diabetes del adulto que está muy relacionada con la  obesidad, con lo cual se manifestará o no según la dieta que lleve el individuo en cuestión.

La mayoría de los trastornos mentales tienen un origen similar. Un ejemplo ilustrativo sería la esquizofrenia. Actualmente se sospecha una alteración en el cromosoma número 5 de las personas que la padecen. Pero ser portador de esa alteración genética no es suficiente para padecer la enfermedad, tendrán que concurrir determinados factores ambientales para que ello ocurra. Tales factores podrían ser por ejemplo el consumo de drogas, conflictos sociales o familiares graves y duraderos, etc. La predisposición puede ser mas o menos intensa y según esa intensidad se desencadenará mas o menos fácilmente (si es muy intensa, se manifestará ante una mínima influencia ambiental; si lo es menos, precisará de factores mas importantes).

Otro ejemplo ilustrativo sería el de los trastornos de ansiedad. Podemos nacer con una predisposición genética para sufrir “excesos” de ansiedad (ansiedad tenemos todos) y además habernos educado en un ambiente socio-familiar que no nos permita adquirir seguridad en nosotros mismos. De esta manera, ante cualquier estímulo adverso, nos sentimos ansiosos. Un hermano adoptado, sin embargo, educándose en el mismo ambiente no desarrollaría tal vez el trastorno de ansiedad puesto que su programa genético es distinto y el estímulo no es en su caso suficiente.

Lo mismo se puede decir de la personalidad. Tiene también una base genética aunque la influencia del ambiente es en ella mucho más importante.

Así pues, ni herencia ni ambiente, sino el resultado de la interacción entre ambos. No se puede afrontar la enfermedad mental desde un solo frente, es necesaria la colaboración de todos los profesionales (psicólogos, asistentes sociales, médicos generales y psiquiatras) del mismo modo que se precisa una toma de conciencia de la clase política en general y de toda la sociedad para la prevención y tratamiento de la enfermedad mental.