SALUD MENTAL Y EJERCICIO FISICO 

No voy a hablarle del deporte profesional ni de la alta competición. Los grandes atletas tienen ya entre sus equipos a psiquiatras que cuidan con esmero sus capacidades mentales de concentración y motivación. ¿Recuerda la frase "estar fuera del partido" que se atribuye al deportista cuya concentración y moral no están a la altura del encuentro? Sí, usted ya sabe que en la élite del deporte la salud mental y el ejercicio físico comparten una estrecha relación.

 

Pero yo me voy a quedar en el umbral de ese mundo para entrar completamente en el suyo o e! mío. Voy a explicarle algo exclusivamente referido a cualquier actividad física que se practique por mero placer. Voy a hablarle de correr por las mañanas, de jugar a tenis los martes y nadar los sábados, de olvidar el autobús, el coche o el ascensor, de los paseos por la playa o la montaña, de las clases del gimnasio que está a dos manzanas de su casa.

 

Usted, lector, sabe también que el ejercicio físico favorece la salud. Está claramente comprobado y mucho se ha escrito sobre el beneficio de la actividad física para el riego sanguíneo en general, el corazón, el sistema respiratorio e inmunológico, el tratamiento de la obesidad y la diabetes, la prevención de la embolia y la trombosis ... pero de lo que no se ha escrito tanto es de los beneficios sobre la salud psíquica. Si los grandes atletas se benefician de relación salud mental/deporte, ¿por qué no usted o yo?

 

Por un lado, la práctica regular de la actividad física nos obliga a organizar mejor nuestro tiempo (¡que estupenda disciplina¡). Se facilitan las relaciones sociales y se fomenta la amistad (acudir en grupo a un gimnasio, pertenecer a un club, practicar deportes de equipo, conversaciones sobre la actividad y las mejoras ... ) El ejercicio físico nos aparta, aunque sea temporalmente, de los problemas cotidianos, estimula el afán de superación y proporciona continuas satisfacciones al ir comprobando cómo mejora nuestra condición física, nuestro bienestar general y, por qué no, nuestros resultados deportivos.

 

De otro lado, desde el punto de vista estrictamente biológico, el ejercicio físico tiene claras propiedades reguladoras del estado de ánimo. Es probable que sea este aspecto el que le haya estimulado a leer hasta aquí. Y precisamente desde aquí, espero serle de ayuda. Sepa, querido lector, que está también comprobado el importante efecto antidepresivo del ejercicio físico. Sobre todo en el tan extendido síndrome ansioso-depresivo (cansancio, tristeza, falta de ganas de hacer las cosas, insomnio, dolores de cabeza, inquietud, palpitaciones, sensación de ahogo ... ) El beneficio que la práctica regular de ejercicio pro sobre estos y otros síntomas, se explica, en parte, porque durante la actividad física, se produce en nuestro cerebro un aumento de la concentración de unas sustancias denominadas "endorfinas" (morfinas endógenas, por su estructura parecida a la morfina) que actúan como sedantes naturales, atenuando el dolor y el malestar que produciría el funcionamiento de nuestro propio organismo.

 

La producción de estas sustancias aumenta paralelamente al esfuerzo empleado, lo cual explica la sensación de bienestar que experimenta el deportista durante y después del ejercicio (creándole la necesidad de seguir practicándolo). También explica, en sentido contrario, la sensación desagradable (irritabilidad, tendencia a la depresión) que puede llegar a experimentar la persona que, practicando regular e intensamente un deporte, lo abandona por un tiempo.

 

Por la misma razón, el ejercicio físico puede, en gran medida, ayudamos a superar el síndrome de abstinencia secundario al abandono del consumo de drogas, tanto legalizadas (alcohol, tabaco) como no legalizadas (cocaína, heroína).

 

Le aliento pues, querido lector, a que se adiccione a esta maravillosa "droga" que es el ejercicio físico.